Renault está apostando fuerte en el desarrollo de coches eléctricos: el Fluence es el primero de los cuatro modelos que saldrán a la venta este año, pero por lo visto no han dado con una evaluación comparativa muy precisa de su compañero de holding, el Nissan Leaf.
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Esta versión modificada del Megane con base de berlina monta un motor eléctrico de 95 caballos de fuerza en la parte delantera y un paquete de baterías detrás de los asientos traseros.
A diferencia del Leaf, las baterías del Fluence son arrendadas, lo que explica en parte el precio más bajo en relación al modelo bajo emblema Nissan. Renault ha establecido un plan de alquiler de baterías por 15 mil kilómetros al año que le costará al conductor cerca de 80 euros por mes durante tres años.
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Según Renault, esto no ahuyentaría a los clientes, ya que el precio inicial del Fluence es de cerca de 20 mil euros (incluida las ayudas de los gobiernos de la Unión Europea a vehículos de energía alternativa), lo que es cerca de 6 mil euros más barato que el Nissan Leaf. Pero al parecer va a ser necesaria más que una medida proteccionista para asegurar el éxito de este coche que no ha terminado de refinar ciertos detalles y que con toda seguridad harán desistir a muchos interesados. Esto y las 10 horas necesarias para completar un ciclo de carga, así como la dificultad de los modelos de prueba en alcanzar 70 kilómetros recorridos con una sola carga, aun habiéndose publicitado para poder recorrer 200 kilómetros sin recargar.
Con opciones tan apetecibles como el Golf híbrido de séptima generación, el futuro del Fluence no pinta especialmente prometedor.

