Burriana, o como ponerse serio con el ahorro de combustible

La localidad castellonense de Burriana, de ahora en adelante, va a ser más conocida y no precisamente por la belleza de sus playas, la calidad de sus cítricos o por el Arena Sound Festival, sino porque su Ayuntamiento ha sido tajante al respecto del derroche de combustible de sus coches patrulla. En estos vehículos municipales solo se podrá consumir el combustible necesario para recorrer 100 kilómetros diarios en total, a repartir como se quiera en los diferentes turnos, lo que sin duda no ha hecho más que provocar un aluvión  de críticas hacia el consistorio.

No obstante, y para dar a cada parte la oportunidad de exponer su versión de los hechos, también debemos hacernos eco de la opinión de la propia concejalía de la policía del Ayuntamiento de Burriana, quien se defiende exponiendo que la medida ha tenido que tomarse dado el consumo exagerado de combustible como consecuencia de realizar recorridos mucho mayores que los que realmente tenían adjudicados los agentes.

Esther Pallardó, la concejala, insiste en que ahora la policía realizará un mayor número de patrullas a pie, algo que, por otro lado, la ciudadanía necesita y estaba demandando.

La polémica político-social (entendemos) se sirve no porque este hecho vaya a ir en detrimento de la seguridad ciudadana, ya que es lógico suponer que en caso de necesidad no se aplicaría esta medida, sino porque no puede esgrimirse el argumento del derroche cuando, en palabras de representantes de la oposición, en Burriana hay funcionarios cobrando primas mensuales de 600 euros al mes o  cuando la alcaldía sigue manteniendo el elevado gasto en seguridad personal.

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