RM Auctions subasta el coche de Al Capone

Morbo, y mucho, tiene que dar ser el propietario de un pedazo de historia marcada por los sangrientos asesinatos perpetrados por el mismísimo Al Capone y sus secuaces en las décadas de los años 20 y 30 estadounidenses.  El famoso gánster neoyorkino de ascendencia italiana, el que fuera el criminal más buscado de la época, fue finalmente capturado y cumplió condena, pero por evasión fiscal, lo que no ensombreció su verdadera fama de criminal sin escrúpulos por las calles de Chicago.

Al capone poseía un Cadillac del 28, concretamente el V8 Town Sedán. Este ejemplar cuenta con un motor V8 de 5,6 litros propulsado por 90 caballos de potencia y una caja de cambios manual.  Pero Capone le añadió unos cuantos “extras” para garantizar su seguridad, ya que es de suponer que en su “carrera profesional” supo granjearse más de un enemigo. 

Para empezar, obtuvo este ejemplar con el color verde de los coches de la policía de Chicago, y le añadió una emisora de radio y una sirena. Esto le permitía huir más rápidamente del escenario del crimen, haciéndose pasar por un vehículo de la policía. Los cristales de las ventanillas tenían un grosor de más de 2 centímetros y, dicen los entendidos, que contaba con más de 1300 kilos de piezas de blindaje (de acero y amianto principalmente) distribuidas por ambos laterales, lo que le convierte actualmente en el coche blindado conocido más antiguo. Cuentan también que dicho sistema de protección fue empleado posteriormente por el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt.

Pero el famoso gánster contaba, además, con un sistema especial instalado en sus ventanillas traseras que le permitía que estas bajaran rápidamente con objeto de poder disparar sin dejar ocasión a que sus víctimas pudieran tener tiempo para huir.

Una joya de la mecánica, y un símbolo de la historia, que muy probablemente encontrará propietario (ya el tercer dueño) el próximo 28 dejulio, ofreciéndose al mejor postor a través de la casa de subastas RM Auctions. Muy probablemente seamos testigos de una transacción cercana a los 500.000 dólares.

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